La nostalgia me embarga, me patea sin yo poder defenderme. No lo vi venir, de verdad te lo juro, por los hijos que no tengo, que hasta ahora creía haberte superado . . . ¡Maldita sea!, eres mi cruz, mi eterna y pesada cruz, que llevare con desgano al hombro.
Ojalá pudiera soñar cada día y evitar abrir los ojos y ver tu infinita sonrisa como lo hice ayer.
0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada